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11Dic2016

Comunicado oficial frente a la demolición del Edificio de la Protección Mutua

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collage demolicion proteccion mutua

No es posible escribir esta nota sin involucrar sentimientos, ya que quienes creemos y vivimos la arquitectura como un ente vivo y no inánime nos vemos afectados por noticias como las que recibimos el martes recién pasado.

No existen palabras lo suficientemente profundas para expresar lo que significa la pérdida de una construcción histórica para la ciudad, es un espacio yermo que bajo el mazo de la ignorancia y la ambición termina apareciendo. Una cicatriz sin sentido tan honda que no cierra, y menos bajo una construcción anodina.

Los temores se hicieron patentes el día martes 06 de diciembre (coincidiendo con el cambio de alcalde) y quien se anime a acercarse a la otrora engalanada esquina de Morandé con Rosas, podrá presenciar un tortuoso asesinato a nuestra memoria. Caen los escombros y los obreros, sin tener la culpa de ser los verdugos, siguen las órdenes de un ser que no quiso escuchar, que no quiso pasar a la historia como quien pusiera en su justo valor al edificio que tenía en sus manos y prefirió echar por tierra las infinitas peticiones de protección, de hacer valer su declaración de Inmueble de Conservación Histórica (que inexplicablemente se hizo después de haber sido aprobada su demolición), de revitalizar el deprimido sector con una restauración de calidad convirtiéndolo –por qué no- en un hotel de alto nivel o lofts.

Pero no, nos regala en vez de eso la deprimente imagen de una esquina que desaparece agónica, de paredes y ventanas que fueron tantas veces habitadas y, ahora, van cayendo poco a poco sin sentido alguno. Se viene a la memoria una frase que mencionaba el alma de los edificios antiguos, aludiendo a que no es posible concebir que no se impregnen sus muros de las vivencias de las personas que recorrieron sus pasillos y habitaciones. Por eso la congoja, por eso la rabia, por eso la impotencia sin embargo, queda la tranquilidad de que se hizo –al menos de nuestra parte y de muchas otras organizaciones de defensa del Patrimonio- todo lo posible para difundir su valor y defenderlo. El resto quedó en manos de las autoridades y en dictámenes que nunca quedarán demasiado claros y en la ya habitual falta de voluntad política de hacer algo por defender la ciudad y su memoria, compartiéndose además con un plan regulador deficiente y poco estable y los mezquinos intereses inmobiliarios que han transformado malamente la ciudad.

El Edificio de la Protección Mutua (puede leer un completo estudio de él, aquí) desaparece de la ciudad y nos van quedando las muchas fotos que se sacaron en esa esquina tan peculiar del centro de Santiago, que embellecía una ciudad que rápidamente pierde su luz bajo torres que no ofrecen si quiera aporte estético al habitante y que, probablemente, nunca llegarán a generar ese vínculo afectivo que nos entregó durante tantos años esta tan querida construcción.